lunes, 26 de enero de 2026

Homilía. Lunes III del tiempo ordinario. San Timoteo y San Tito. 26 de Enero de 2026

Hermanos, la Palabra de Dios hoy nos invita a algo más profundo de lo que parece cuando escuchamos: “Canten al Señor un cántico nuevo”. No es solo una exhortación a la música o al canto litúrgico, sino un llamado a renovar toda nuestra vida. Dios nos pide que nuestra existencia entera se convierta en un canto nuevo, en una alabanza viva que brote de un corazón transformado por su amor. El cántico nuevo nace cuando dejamos que el Señor haga nuevas todas las cosas en nosotros.

Cantar, sabemos bien, no es algo improvisado: requiere orden, contenido y el cuidado de la voz. Y esto mismo refleja la vida espiritual cristiana. Nuestra fe comienza en la contemplación del misterio de Dios, crece cuando somos dóciles a su amor y se fortalece cuando ese amor se traduce en obras concretas. Así como el canto necesita armonía, nuestra vida necesita coherencia entre lo que creemos, lo que celebramos y lo que vivimos cada día.

Por eso, cantar al Señor es asumir el orden de la creación y orientarlo hacia su fin sobrenatural. Es dejar que Dios ordene nuestro corazón, nuestras decisiones y nuestras acciones, para que todo en nosotros glorifique su nombre. Cuando vivimos así, nuestras obras continúan la acción creadora y redentora del Señor, y nuestra vida entera se vuelve un canto de alabanza que resuena en el mundo y da gloria a Dios. Amén

P. Oscar Angel Naef